Al igual que la cama, el colchón o la cocina, elegir un buen sofá es una decisión que no debe tomarse a la ligera, ya que si se hace con prisas y se opta por lo más barato a la larga saldrá más caro. 

El sofá no solo será un mueble para sentarse esporádicamente y echar encima las llaves y el abrigo cuando llegues a casa. No, el sofá es el punto de reunión con los amigos y la familia, donde te sentarás a hablar con tu padre y te echarás para ver la nueva serie de moda. Es una de las piezas que presidirá el salón y que más durará en tu casa, o por lo menos eso debería ser si eliges uno bueno. 

Por todo lo anterior, el sofá debe ser resistente, funcional y cómodo, es lo más lógico, pero ¿qué debes tener en cuenta para elegirlo? Antes de que el drama, las dudas y las confusiones reinen en tu casa, te hemos traído una breve guía sobre todo lo que tienes que saber a la hora de elegir un sofá. 

¡Medidas!

Ya sabes que las medidas son las reinas del lugar. ¿Cuántas veces te ha pasado que vas a una tienda a comprar un mueble, porque creías a ojo que te cabía, y no entra ni por la puerta? 

Debes tomar las medidas del sitio que le corresponderá para saber si el modelo que te gusta, y cumple con todas tus necesidades, te cabe o se queda muy pequeño. 

Ten en cuenta que hay que dejar un espacio para poder pasar libremente entre los muebles, así que si tu salón es pequeño procura no comprar un sofá muy grande aunque te quepa, ya que te va a resultar incómodo. 

Además, otra cosa que tienes que medir es el espacio que ocupará el sofá en el caso de que sea reclinable o sofá cama

Comodidad

Como te comentamos antes, lo normal es que pases bastantes horas en el sofá, por lo que tiene que ser cómodo, estamos seguros de que no querrás levantarte con dolor de espalda o cuello después de pasar un par de horas sentado o acostado en él. 

Hay medidas estándar que indican que un sofá es cómodo, pero no todo el mundo es igual y no todos tenemos las mismas necesidades.

Un buen truco para saberlo, sin contar con esas medidas, es sentarte y que la espalda toque el respaldo, los pies lleguen al suelo y que las caderas no estén tan hundidas en el asiento como para que las rodillas sobrepasen la altura de las mismas. Si al sentarte cumples con lo anterior estás ante el sofá correcto, o al menos ante un sofá cómodo y ergonómico. 

Relleno blando o duro

¿Crees que un sofá blando es más cómodo que uno duro? ¡Error! Los sofás, al igual que los colchones, necesitan cierta firmeza para que dure en buen estado, y sin deformarse, lo máximo posible. Obviamente no tienes que escoger una piedra, debe ser lo suficientemente duro para que no te hundas, y que no te fastidies la espalda y las rodillas, pero sin llegar a extremos. 

Normalmente, los rellenos de los sofás son de espuma de poliuretano o viscoelásticos. También hay rellenos de plumas, pero no son tan duraderos ni tienen buena firmeza como los dos materiales anteriores. 

Armazón

El armazón es el cimiento del sofá, así que si la estructura es de mala calidad te aseguramos que no te va a durar todos los años que te gustaría. Ya que vas a invertir una buena cantidad de dinero en un sofá, porque no son baratos, asegúrate de que el armazón está hecho de madera maciza, aluminio o acero. 

Infórmate en la tienda de muebles cuál es el material de su fabricación para saber si realmente ese modelo te merece la pena o es mejor seguir buscando.

¡Ojo! No te olvides de las patas, si estas son de mala calidad acabarás teniendo un sofá cojo.

Tapicería

Otro de los materiales en los que tienes que poner el ojo crítico y analizador es en la tapicería.

Hay distintos tipos de tapizados, desde cuero, algodón hasta los amados y queridos antimanchas, ya que con un solo un trozo de tela mojada puedes eliminar la mancha en cuestión de segundos. Normalmente, los sofás antimanchas se suelen recomendar para familias con niños, pero ya vivas tú solo en casa o tengas hijos, una tapicería antimanchas te evitará más de un disgusto porque ¿quién no ha derramado un poco de café, refresco o comida en el sofá?

En la tapicería también entra el juego el color y esto lo determinará el estilo de tu casa. Un color neutro siempre es un acierto porque sobrevivirá a las tendencias decorativas. 

Comprueba, además, que la tapicería del sofá sea extraíble y lavable para su correspondiente limpieza.

¿Chaise longue o no?

El chaise longue es un tipo de sofá muy popular porque es bastante cómodo y los puedes convertir en cama de una manera muy fácil y sencilla. Los hay a los que hay que sacarles el colchón, pero también con asientos extraíbles para ampliarlo un poco más y dormir cómodamente. 

Asimismo, los chaise longue te ayudan a ganar espacio de almacenaje porque debajo de él puedes guardar todo lo que no te haga falta como mantas, sábanas, cojines, etc. 

¿Con o sin reposabrazos?

Otro quebradero de cabeza son los reposabrazos. Generalmente, la mayoría de los sofás vienen con ellos, pero hay algunos sofá camas, por ejemplo, en los que no se incluyen.

¿Pros y contras? Realmente los reposabrazos son decorativos, sí es verdad que también lo podemos usar, como su nombre dice, para posar los brazos o la cabeza si te acuestas en el sofá. Aparte de lo anterior no añade ninguna otra utilidad, aunque el sofá queda más bonito y completo con ellos puestos. 

Recuerda que ante muebles que requieran una gran inversión debe primar la calidad antes que el precio. Es mejor gastarse un poco más de dinero desde un principio y elegir un sofá de buena calidad, que adquirir uno barato y de moda, ya que a la larga vas a tener que cambiarlo por otro porque no ha podido soportar bien el paso del tiempo.

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