Hay que reconocer que el papel pintado es un elemento típico, y casi imprescindible, en las decoraciones de hoy en día, porque ayudan a completar una habitación, ya sea habiéndolo pegado en solo una pared o en todas.

Entre las ventajas del papel pintado está la gran variedad de estampados y texturas que existen, pero también los distintos tipos que hay, sobre todo si eres una persona que tiene miedo de ponerlo en una estancia por el tedioso trabajo que conlleva pegarlo y quitarlo. En este punto te decimos que estás de suerte porque hay papeles extraíbles que no dejan ningún residuo ni trozos en la pared, lo que es genial si la casa no es tuya o lo has colocado en la habitación de tus hijos y se ha quedado muy infantil para ellos. 

Pero además de lo anterior, hay formas muy originales de decorar una habitación con papel pintado y hoy te vamos a hablar de ellas. 

Paleta de colores

Lo principal antes de ponerte a pegar el papel pintado en la habitación es elegir la paleta de colores para que toda la decoración tenga una coherencia.

Te recomendamos que primero te hagas una carpeta de inspiración que encaje con el estilo que le quieres dar a la habitación para luego comprar todo lo que necesites. Empieza primero por la pintura, si te hace falta, y el papel pintado para tener la primera estructura hecha antes de colocar los muebles y otros elementos ornamentales.

Recuerda que si eliges un papel pintado con patrones o figuras muy grandes dará la sensación de que la habitación es más pequeña, así que no te olvides de tener en cuenta el tamaño de la misma. 

Papel pintado en una pared o en todas las paredes

 ¿El papel en todas o en una pared? Es una pregunta muy común, pero todo depende del estilo de la decoración y del patrón del papel. 

Si has decidido incluir el papel pintado en todas las paredes de la habitación debes estar seguro que no te cansarás de verlo y que las figuras o estampados que tengan no sean tan grandes como para empequeñecer la habitación a la vista.

Por otro lado, una de las mayores tendencias es incluir el papel pintando en solo una pared, será la que capte la atención del ojo, por lo que no debes añadir muchas más cosas que le agreguen peso. En estos casos suele ser la pared del cabecero de la cama, pero también se puede poner en otras zonas, como en la pared que está enfrente de la misma o en la zona del vestidor para delimitar las áreas y darle a cada una su personalidad sin perder la esencia del estilo general de la habitación. 

Papel pintado en el techo

¿Te atreves a poner el papel pintado en el techo? Es una forma muy original de darle personalidad a la estancia y atención a una zona a la que no se suele mirar.

El papel pintado en el techo queda muy bien en habitaciones donde la decoración es más sobria y sin muchos puntos de color, aunque también hay quienes prefieren continuar el papel pintado de la pared hasta el techo.

Las habitaciones infantiles se favorecen mucho del papel pintado en el techo porque ayudan a crear esos mundos imaginarios que los pequeños tienen en sus mentes tan creativas, y acompaña el resto de la decoración, sobre todo si es temática.

Agregar textura con el papel pintado

El papel pintado no solo funciona para decorar, sino también para agregar texturas, que es uno de los principios del diseño de interior porque crea estancias más acogedoras e interesantes.

Tenemos la suerte de que hay papeles pintados con muchísimos tipos de texturas y matices, como de ladrillo, madera, piedra o incluso mármol, pero los que más están de moda son los que tienen un aspecto natural, como si tú mismo hubieras puesto los tablones de madera. 

Papel pintado en una librería o vestidor

Otra forma de decorar una habitación con papel pintado es colocarlo en la parte posterior de las estanterías empotradas, como las de una librería o vestidor abierto. Es un poco más difícil de poner si ya tienes el mueble montado, pero el resultado merecerá la pena. Aunque una idea muy buena, para no tener que lidiar con todo el proceso de colocar el papel por encima de la estantería, es medir antes los huecos y pegar el papel pintado directamente sobre una lámina fina de cartón o madera. De esta forma solo tendrás que colocarlo en el fondo de la estantería y podrás cambiarlo cuando te canses del papel. 

Empapelar cajones o armarios

La idea anterior la puedes extrapolar al interior de los cajones, sobre todo si con el paso de los años han perdido su buen aspecto, y para los armarios. 

Es una forma sutil de agregar color, de darle una nueva vida y utilidad a un mueble sin gracia y que pensabas reemplazar.

El papel pintado en los armarios también ayuda a delimitar zonas de la estancia, como la de la cama del vestidor o la del despacho, para tener dos áreas visualmente diferentes, pero coherentes entre sí porque deben seguir manteniendo la misma estética y paleta de color. 

Papel pintado como obra de arte

Si no estás seguro de querer poner el papel pintado directamente sobre la pared o cualquier otra superficie, ya sea porque la casa es de alquiler o eres una persona que se suele cansar de las cosas, la mejor opción es poner el papel pintado en cuadros.

El papel enmarcado crea el mismo aspecto a una escala mucho más pequeña que si lo pones directamente en la pared o en un mueble, pero tiene la ventaja de que podrás cambiarlo y crear distintos mosaicos siempre que quieras.

Si tenías miedo de decorar una habitación con papel pintado esperamos haberlos esfumado con las ideas que te hemos dado porque, como has podido comprobar, no solo existe la típica manera de ponerlo en una pared y listo, sino que puedes integrarlo en la decoración en pequeñas dosis, como en un cuadro, en los armario o en solo un trozo de la pared. 

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