En Sabertodo siempre hemos dicho que las texturas ayudan a que una casa se convierta en un hogar y a darle ese aspecto acogedor que tanto nos gusta y que tan de moda está, sobre todo si le quieres dar a tu habitación de matrimonio un estilo nórdico o boho. Pero, como todo, hay multitud de tipos de alfombras de diversos materiales, unos más duraderos que otros. Así que antes de considerar comprar una alfombra es importante conocer los tipos que hay y sus materiales para elegir la más adecuada para el área donde la quieras colocar, como la habitación, la cocina o el salón. 

Alfombras de lana

La lana es una fibra natural que se suele tejer a mano o con ayuda de telares, pero, claro está, también existen alfombras de lana fabricadas por máquinas, aunque suelen utilizar fibras sintéticas que imitan a la lana y este tipo son mucho más baratas. 

Las personas que hacen hacen el trabajo a mano normalmente han aprendido las técnicas gracias a sus generaciones pasadas, lo que hacen que estas alfombras tengan mucho más valor, y también sean más caras. 

Una ventaja de la lana natural es que mantiene muy bien el color, son suaves, resistentes y fáciles de limpiar, por lo que son perfectas para ponerlas, por ejemplo, en las habitaciones de los niños. 

Para mantenerla en buen estado hay que aspirarla con regularidad, sobre todo durante los primeros meses porque pueden soltar algunos hilos. En el caso de que se caigan líquidos sobre ella es mejor limpiar la mancha inmediatamente con un paño blanco sin restregar para no alterar la textura de la alfombra. 

Alfombras de algodón

El algodón es una alternativa económica a las alfombras de lana, pero no llevan muy bien el paso del tiempo y, a diferencia del anterior material, las manchas son su peor enemigo por lo que hay que tener cuidado y colocarlas en una zona donde no haya peligro de que le caiga alimentos, maquillaje o donde los niños jueguen. También debes evitar ponerla donde le de la luz solar directamente porque el color se acabará yendo con el tiempo.

Si se te ha manchado puedes lavarla en la lavadora sin ningún problema, pero hazlo rápido para que la mancha no se asiente en la tela. 

Alfombras de seda

Las alfombras de seda son una de las más elegantes, lujosas y delicadas. La seda hace que tengan un brillo muy bonito que sofistica cualquier estancia y suelen ser más delgadas de lo normal, así como bastante suaves.

Son alfombras preciosas, pero no tan fáciles de limpiar como a uno le gustaría. Es mejor colocarlas en zonas poco concurridas y asegurarse de que está hecha con 100% seda, ya que las sintéticas duran menos. 

Para evitar la decoloración, como las de lana, es mejor ir dándoles la vuelta cada dos o tres meses, si es posible y las dos partes son iguales. También es importante que el aspirado se haga solo en una dirección y evitar utilizar líquidos para eliminar manchas, siempre es mejor acudir a un profesional acostumbrado a lidiar con este tipo de materiales. 

Alfombras de yute y bambú

Continuamos con los materiales naturales con las alfombras de yute y bambú, las cuales están en tendencia y darán un aspecto relajado y costero a tu casa. 

Aunque son muy bonitas, hay que tener cuidado con ellas porque, al igual que la madera, son propensas a mantener las marcas de agua y son difíciles de limpiar, por lo que no son las más adecuadas para ponerlas en el exterior de tu casa. Elimina la suciedad con un paño seco o húmedo.

Alfombras de fibras sintéticas

Las alfombras sintéticas imitan la lana y las fibras naturales, pero no solo su aspecto sino también sus características. Son duraderas, tardan en desteñirse y son ideales para ponerlas en la cocina, en el salón o hasta en el recibidor. Obviamente, al estar compuestas por materiales sintéticos son mucho más baratas que las alfombras con fibras naturales. 

Puedes pasarle la aspiradora sin ningún problema y añadir líquido en ella, como detergente, en el caso de que se te haya manchado.

Aunque se puede lavar en la lavadora, no te lo recomendamos si no quieres alterar su textura y forma, es mejor lavarla a mano con un breve enjuague y secar al aire. 

Alfombra de polipropileno

Las alfombras de polipropileno también están compuestas por materiales sintéticos y son bastante comunes de ver. No son muy suaves y son más delgadas que las de lana, aunque sí que son baratas, lo que facilita su reemplazo en el caso de que se estropee. 

Funcionan muy bien como alfombra exterior porque es resistente y evita la decoloración. Al igual que en el caso anterior, es mejor lavarla a mano o echarle agua directamente con la manguera de tu jardín o terraza para eliminar el polvo que haya acumulado.  

Alfombra de cuero o piel

Las alfombras de cuero o piel proceden de distintos animales, como la vaca o la oveja. Son piezas elegantes y lujosas que pueden fabricarse en trozos grandes o en pequeños pedazos más económicos.

También hay alfombras de cuero o piel con pelo de animal o sintético que le da un aspecto muy acogedor. 

Es importante mantener unos correctos cuidados para que la piel se mantenga en buen estado, ya que acumulan mucha suciedad y la piel se puede llegar a desprender, en el caso de que lo hagan tendrás que planchar la parte donde no hay cuero o piel para volver a pegarla.

Alfombras de piel sintética

Siguiendo con la piel, si te gusta el aspecto de estas alfombras, pero no te puedes permitir una de piel natural o por motivos animalistas no quieres meter una alfombra de estas características en tu casa déjanos decirte de que existe la piel sintética. Tienen un aspecto muy similar a las de piel de verdad, pero duran mucho menos tiempo porque no son sencillas de limpiar y es mucho más fácil que la piel se desprenda. 

Los materiales son importantes para escoger la más adecuada, pero la ubicación y el presupuesto marcará definitivamente su composición, ya que si la quieres colocar en el recibidor es mejor evitar comprar una de lana o de cuero porque llevan mal el constante tránsito y son más delicadas. ¿Ya sabes que tipo de alfombra elegir?

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